Creación

LOS POEMAS NOCTURNOS DE ANA MARIA DEL RE EN LA SEMANA DE LA POESIA DEL MUNDO

Acaso sea la muerte
sólo un exilio

La sobria edición bilingüe de Nocturnos, de Ana María Del Re (Caracas, 1944), a la cual pertenece la selección de poemas que el lector tiene en sus manos, plenará el centro de la VII Edición de la Semana Internacional de la Poesía, cuando el próximo miércoles, por la noche, le toque a Salvador Tenreiro presentarla. Ilustrada por Luigi de Zotti y trasladada al francés por Marcel Hennart, con ella se amplía la hondura del trabajo poético de la autora de Trazos (1990) y, valga recordar, de quien nos ha dejado oír, en precioso español, las voces de grandes como Eugène Guillevic y Umberto Saba


Foto: Rodrigo Avila Del Re

 

Pasan los enterradores
pasa un cortejo lento de enlutados
mientras murmura el viento
entre los árboles
y aún son doradas las hojas del otoño

Se nos fuga la tarde en Montparnasse
junto a las tumbas
se hace hondo el silencio

Una oración por los desconocidos
Una vereda solitaria
Un ángel verde

Acaso sea la muerte sólo un exilio
más largo
Acaso lo fugaz sea lo perpetuo

 

 

Nos cegará la luz
la transparencia
del alba
entre las islas

Pasará una gaviota
sobre un velero blanco
y una voz muy lejana

"El mar el mar
la costra ardiente
de un sueño
milenario y abolido"

Honda será la travesía
Hondo el grito
bajo las aguas
Hondo el hallazgo

 

 

Quizás no sea el adiós
lo que más duele
sino quedarse a oscuras
con los recuerdos ardiendo

 

 

Descansa
               alma mía
Déjate seducir por el silencio
Aún no ha cesado
                  la noche

 

 

No hablemos ahora del silencio
ni del tiempo que pasa
                y nos despoja
y ciega los fulgores del verano

Hablemos de cada hora
en que los amantes
             sienten nacer el sol
                           entre sus brazos

 

 

Tengo miedo de la sombra
que deja mi figura
entre las dunas

Tanto desierto sin oasis
ni espejismos
Tantas desgarraduras

Llegan antiguos ecos
de una voz
doliente
Pasos
resonando en la niebla

¡Abrázame!
Acalla este clamor
de otras memorias

Dame una antorcha
para mi noche
insomne

 

 

La casa está en silencio
                        Llueve
                                       llueve
sobre las altas murallas

Llega otra vez la hora
y me estremece
tanta sombra
                              entre los brazos

Con un abecedario mudo
busco pájaros blancos
                              a medianoche
aunque todo parezca ya perdido

 

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