Libros, Lecturas y Lectores

MIGUEL JAMES

Tiziana amor mío





La delicadeza en el paladar concurre junto a la de las palabras en esta experiencia editorial de La Paninoteka. Me pareció llamativa la conjunción de lugares acogedores en la poesía y en la cocina, cómo las sensaciones hermanas alojadas en ese órgano bucal encuentran vehículo hacia la realidad, hacia las avenidas caraqueñas que podrían acogerlas con el ceño fruncido por la extrañeza. La delicadeza es extraña, y más cuando nos toca tan directamente como en el caso de este breve poemario.
La sensación primaria del sabor es traída a nuestra cotidianidad a través del juego poético, sonoro, que producirá la palabra Tiziana a lo largo de unas cortas páginas. Porque lo más sorprendente de la apuesta de James es que "Tiziana", arquetipo del ánima, mujer, nombre propio hecho significante, logrado el truco de separar lo aparentemente inseparable (signo-objeto), se convierta en estructura formal de toda una obra: "Tiziana / tú más exquisita que Simonetta".
¿Quién puede ponerlo en duda? Las palabras tejen estructuras, edifican por sí mismas y el poeta es llamado a transparentar esa estructura. Tiziana y Simonetta son estructuras opuestas que en una edificación particular, llenas de una intención e imagen únicas, completas, arrojarán distintos resultados. Toca el turno en este poemario (o, más bien, debería decir en este poema) a Tiziana, caracterizada como "Alta Dama" mítica, hermanada con la Dulcinea del Toboso que alguna vez Don Quijote soñó, con las desfallecientes doncellas de María de Francia y Chrétien de Troyes, con las cortesanas de Villa d'Este y por supuesto con la Julieta inalcanzable del balcón nocturno:
"Tendría / que renacer el mismo Sandro Botticelli / Tendría que volver Leonardo el de Vinci / Los orfebres de la Italia toda / Para retratar la belleza de Tiziana".
La lectura de Tiziana amor mío es una constante ensoñación, que se pasea por estas figuras fundadoras de la fabulación acerca de la mujer y la hazaña del amor. Amar mediante las palabras no es algo común en nuestros días, y de allí la delicadeza de James al mezclar figuras, estilos y versos amados:
"Tiziana / Juro no hacer otra cosa sino adorarte / Aunque en tierra me convierta / Tierra seré mas tierra enamorada".
Un mérito más en este libro, aparte de su brevedad y estilo, es la calidad de la diagramación que acompaña de manera impecable a la inusual disposición de los versos. Sí, quizás en estos tiempos ya nada nos parezca inusual, pero esta ficción de James juega precisamente con eso, con los límites genéricos y juegos fronterizos a los que nos ha acostumbrado la época, haciendo ver en las parodias posmodernas un dejo arcaizante, que nos invita a pensar que la originalidad ya había sido inventada antes del pastiche. Pero sobre todo, dejando el gusto por la memoria del arte, la intimidad de la poesía y la espectacularidad del amor.

 

Holanda Castro.Ensayista

N° 28 Aņo IV
Caracas, sábado 14 de abril de 2001
 
 
 
 
 
Banderillas
Adiós Curro
(Luis Pérez Oramas)
 
 
 

 

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