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Creación
CON SUS
ULTIMOS POEMAS
Saúl Yurkievich vela por los mortales
Vislumbra el escritor argentino
Saúl Yurkievich cuatro pálidas anémonas, los despojos de los cuervos,
y a su perro que de noche ladra "contra lo desalmado" y hasta "estalla
en llanto" mientras el poeta lo alcanza: "Hay que vivir -le digo.
/ La vida es un don. // No obstante. // A pesar del pesar. / Es
duro, pasmoso, insoportable don". Don del cual ha dejado testimonio
el autor de, entre otros títulos que incluyen la crítica y el ensayo,
El trasver (FCE / 1988), Vaivén (Pequeña Venecia /
1998),
El sentimiento del sentido (ERA / 2000)
Egon
Shiele, 1914
colillas hasta el fondo
hundidas
en un lecho de
ceniza
por el
suelo
tenedores con
los dientes torcidos
manchas
del derrame
penetrando en
la madera
sobre la pila
de papeles
un sapo abultado
late
y la ropa se arruga y rae
necedad
rescato
sólo un vaso
con cuatro anémonas
tenuemente
moradas
¿me bastará?
***
La tregua
Súbitamente
los cuervos
en y saben.
Abandonando
los despojos
dejan que la
carroña se cubra de moscas.
Despliegan sus
alas
y remontan
en tumultuosa
multitud
los oscuros hacia
la noche vuelan.
Ahora todo es
blanco
blanco el cerezo
en flor
blanca la horripilación.
Toca a los ángeles
velar por los mortales.
Leves los enviados
bajan a tierra
y es la tregua.
Ladra lo crudo
ese perro ladra
de noche
ese perro ladra
sin parar
no aúlla
ni rabia
no ladra por
circunstancia
ladra por condición
¿es el
ladrido su pesadumbre?
ladra su fundamento
sus húmeros
ladran sus lagrimales su páncreas
ladra lo latente
la cifra de su
substancia
lo carnal ladra
en él
lo desolado
ladra lo crudo
ladra su atónito
desamparo
la vaga vasta
amenaza
ladra por todo
lo hostil
de noche ladra
contra lo oscuro
que lo traspasa
contra lo desalmado
ladra.
Por igual
como perro de
noche
por parecido
desamparo
ante mí
llora mi amigo
Ken
trata de contener
su congoja
y desespera
convulso el llanto
estalla
impúdico
allende toda
urbanidad
el llanto lo
rebasa
el cúmulo
negro lo abruma
se desmorona
su morada
su lengua se
deshila
todo se agarrota
el sin sentido
lo cerca
lo vacante lo
anonada
mi amigo Ken
ya no
puede tenerse en pie
estremecedoramente
como perro que
ladra de noche
por compulsión
estalla en llanto.
Hay que vivir
-le digo.
La vida es un
don.
No obstante.
A pesar del pesar.
Es duro, pasmoso,
insoportable don.
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