Creación

JUAN SANCHEZ PELAEZ ENTREGA OTROS POEMAS

Con las manos grandes hablando solas

Vuelve ahora, luego de más de diez años, luego de Aire sobre el aire (1989)
para atisbar a los ausentes, para que dilucidemos junto a él "si nuestro extravío
es pasajero", para no incurrir en infidelidades con el "caballo que aparece intacto (…) con su lomo de rocío", ni con el granado en flor que "nos sostendrá serenos en la inquietud".
Es el mismo Juan Sánchez Peláez, el de todos y cada uno de sus libros que vienen a ser acontecimientos, y es otro con las manos más grandes y apostadas sobre el puerto insomne y los deseos profundos


Folios / Revista Monte Avila No. 28
Sánchez Peláez en vela, a la escucha de las ánimas

 

Si cae nieve ahora

Si cae nieve ahora
en una calle sin dirección
ni señales,
desde un zaguán
muchas ánimas nos preguntan
si nuestro extravío es pasajero,
si aquello durará o no
y nos indican
la ruta verdadera
siempre atentas o vestidas
con trajes de noche

así
de cuál norte o sur
de cuál este u oeste
esas sombras llegan puntuales
o andan
a través de los campos
en establos y alquerías,

nadie lo sabe
sino a la luz tenue del ocaso
cuando podemos atisbar a los ausentes
cuando nuestras manos grandes
hablando solas
se abren hacia el otro frío.

 

 

Surca el mar...

Me miran a la cara
el sol y la luna
junto al recuerdo
de Valparaíso

deseos profundos, hermosos
de ebriedad juvenil
ondulan lejos
allá en lo lejano

surca el mar
un velero,
trae melodías ignotas
con el sonido ronco de los años,

en la bruma del crepúsculo
en tardes de otoño
llegan, ondulan sueños
de regreso a Valparaíso

y quédase soñando
el puerto insomne,
quédanse sus ojos
junto a mis ojos.

 

 

A veces las montañas

A veces las montañas
se esconden
y un caballo aparece intacto
bajo innumerables estrellas
con su lomo de rocío,

ahí es llama inmóvil
y sin jinete que lo guíe
sus flancos son faroles,

-respira, respira
ahuyenta el miedo,

-anda quieto: lago límpido
en el horizonte de la llanura,

-vuela y nos abandona:
hace una pausa de leguas y leguas,
vuelto una ofrenda de huesos fieles y cordilleras,

por eso
bebe del seno húmedo de la tierra entera;

el surco que tiene
es nuestro ombligo,
su batalla: el aire de intensas vibraciones,

en escasez o abundancia
somos el largo camino
y la vida breve,

mientras un caballo
entre nosotros y el resplandor
reclina todo su cuerpo sobre piedras tibias.

 

 

Extraño es en torno nuestro

Extraño es en torno nuestro
el manantial que nos bebe

extrañas las uvas rojas
que todavía morderemos

raros
los vastos momentos en abril
donde puedan coincidir
tu rumbo y el mío
a la orilla de árboles frondosos
y países que nos son queridos

el vigilante de los crudos inviernos
nos acecha
e ignoramos el peso de nuestros brazos
si podrán ser útiles o no
si el tiempo será fresco o caluroso en abril
o si el granado en flor nos sostendrá serenos
                                            [en la inquietud.

N° 30 Aņo IV
Caracas, sábado 28 de abril de 2001
 
 
 
 

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