Creación

DESDE MEDELLIN, ANGELA GARCIA VIENE INEDITA

Soy soberana infalible
de todos los poderes

La colombiana Angela García, miembro del Consejo Editorial de la revista Prometeo, es cofundadora y organiza el que acaso es el evento dedicado a la poesía más importante del globo, el Festival Internacional de Poesía en Medellín, con siete ediciones en su haber. En dos títulos condensa una poética que tiene en lo humano su centro, Entre leño y llama (1993) y Rostro de agua (1997). En los poemas que damos a conocer respira, además, un deseo religioso que es todo fuego


Foto: Rafael Salvatore
Angela García: Y la vida nos trae en otras formas

Notas para el actor

Cuando la carne se abre duele. Un raspón, incisión, herida, picadura. Una aguja, pelusilla espada, cuchilla o daga. Aparte de los nueve orificios es imposible sin dolor un orificio más. Todo humor o linfa al descubierto arde como llama viva. Y no se quita el dolor con jabón, o con solución o crema como se hace con el maquillaje. No se desprende uno del dolor como si fuera un vendaje. ¡Cuánto dolor en el mundo! ¡Cuántas heridas abiertas! Aquellas acompañadas por la voluntad de sanar. Aquellas acompañadas por el deseo de muerte…

Pero toda herida abierta clama solidaridad del resto del cuerpo. Y toda herida respira del tiempo su medicina, respira de lo malsano el combate, respira de lo sano para cerrarse. El dolor tiende a la eliminación del dolor. La herida tiende a la eliminación de la herida. Como guardianes el dolor y la herida.

Cuando suceden la herida o el dolor la vida se vuelve celosa y cuida como una droga con su doble sentido, narcótico y cura, para la ecuación y la química del cuerpo. Todo debe cerrarse de nuevo. El cuerpo tiende a compactarse. El cuerpo se amotina para su firmeza, para su ensamblaje.

T

Una oleada se abate sobre el cuerpo, rápida, intempestiva, un océano lo posee, envuelve los músculos y huesos en su olvido, los convierte en abandono. Pertenezco ahora a la ausencia de voluntad. Aparece la quietud. Casi a punto de caer el libro, despierto, consciente de esta oleada seca. Pero el sueño es el imperio, me arrebata sumada a las imágenes, como una imagen más, desaparezco del mundo, me introduzco en la ausencia de límites, en los límites del escándalo, en todas las profanaciones, soy soberana infalible de todos los poderes. La latencia ha terminado, explotan las citas más secretas, más inconfesables, soy el suceso de imposible perturbación, desencadeno fiebres que destruyen los sistemas de pensamiento salvaguardados por siglos de terror y muertes, soy el fin de las transacciones humanas. Todo lo puedo aunque nadie se inmute porque mi cuerpo tendido no se altera sobre el lecho; es poderoso cuando es intocable.

T

Así de nuevo la posesión de la vida. Estamos sólo para conducir este soplo que nunca ha parado. Se nos da para sumar. Se nos da para la continuidad. Se nos da para ofrendar. Se nos da desde la inmortalidad para la inmortalidad. Somos invencibles porque somos más allá del cántaro, el hidromiel. El licor más que el cáliz. Ni siquiera un rasguño nos afecta. No se puede rasguñar la inmensidad. Toda herida es una defensa...

T

Retiro los zapatos y las demás vestiduras y tendida sobre la cama me pongo a escribir para desnudarme. ¿Quién desnudará a quién? ¿Quién de las que soy se urtica por los pies cansados, mientras recobran lentamente tibieza? ¿Cómo se hará para la atomización del cuerpo, la desintegración, el olvido que recupera una suma, que condensa: la explosión que integra? ¿Quién de las que soy desnudará a quién o quiénes de los que soy? ¿Quién de las que soy me ha dado ropas?

Me leo y me encubro, me silencio y me desplazo en el laberinto formado por la oscilación entre el sueño y la razón. Me espío. Me halo perdida de identificaciones, perdida, me halo y me desconozco. Entonces me abandono para dejar a la tracción del misterio su obra, la mecánica del movimiento, el fluido, pasaje, trayectoria, vértigo.

T

Toco el aliento. Con mis dedos que oprimen suavemente toco el vacío. Toco lo que pugna en medio de ambos, en ese breve tiempo: la llama sostenida lengua hacia lo alto contradiciendo la gravedad toma sin prisa bebe del aire mientras su corazón ondea noche transparente, pero esta llama es una gota, una substancia, un círculo a veces como un ojo rasgado desde su pozo añil... tan transparente... mi mirada fija en la llama construye otra una en cada pupila, gemelas, con el mismo oxígeno.

T

Estancias del Jagé:

De pies, siento el poder del cuerpo erguido, como si una inteligencia mayor lo hiciera crecer, oigo la existencia de este cuerpo, su sonido como el de las cigarras innumerables en el crepúsculo del verano, un vasto campo de energía, oigo la energía de este cuerpo que ahora no llamo mi cuerpo, aunque he estado en él, pero lo siento como un lugar de poder, su vigor, su perfecto funcionamiento, toda la naturaleza en él, pero al tiempo soy también la inteligencia que lo hace erguirse, me introduzco en su vibración, estoy parada frente a la ventana de la habitación, al otro lado se ven las luces de la ciudad de Pasto, estamos en una casa sobre la cima de una colina, firmemente parada, pegada al piso, cada vez más pegada, por los filamentos que salen de las plantas de los pies, como raicillas introduciéndose en la tierra, buscando asidero en la obscuridad de la tierra, tanto más negra cuanto más profunda, pero siento que las raicillas son venas que se bifurcan, se trifurcan, venas blancuzcas haciendo rizoma bajo la superficie del planeta.

 

Historia sin fin

Un hombre y una mujer se miran por primera vez y saben algo más de lo que
aparenta la situación

Sin saber

Un hombre y una mujer vuelven a verse, siempre por primera vez, a veces sabiendo
más de lo que se ve

A veces volviendo sobre lo visto y lo vivido, saben un poco más de lo que sabían sin
saber y constatan que era más de lo que pudieron presumir o desear

Con gracia infinita, con inefable sonrisa, se agradecen

Un hombre y una mujer se miran

Y se crean

Ignorando que lo que sucede es que se ven por primera vez y por eso saben más de lo
que parece

Otra vez

T

 

He aquí mi jardín
rociando los días:

pájaros recorren sin pausa
la ondulación de colores
danza que no descansa

el templo es celebración
del sol,
presencia profética

no tenemos un solo rostro
somos la resolución del instante
inacabado rostro
libre de enfermedad

Todas las criaturas
nos miran a los ojos
dibujan
son dibujadas

celebración es El Lugar
somos el jardín
somos la danza
que dibujamos
mientras somos dibujados

 

T

 

La verdad es que al pasar por el espejo
cada mañana después del sueño
me extraño del reflejo:
el mismo rostro siempre

¿no debería tenerse un rostro distinto
cada amancer o
después del abrazo amoroso?

Como una palabra nueva
Dejando su rocío
En la nueva textura
De los labios redibujados

Solo el amado alcanza ese prodigio
Otra mirada en las
Facciones mutadas
Por la incandescente visión del otro

Como cuando uno muere
Y desaparece este cuerpo en esa noche
Y la vida nos trae en otras formas

 

 

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