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V. S. NAIPAUL, PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2001

Tras el rastro del Caribe

Diríase que V.S. Naipaul (Trinidad, 1932) vuelve sobre sus pasos mientras va tras el rastro del Caribe, al que llegó inmerso en el seno de una familia de inmigrantes hindúes, inclinada a resguardar la vitalidad de sus valores culturales, en medio de un escenario colonizado que le llevaría a identificar en la simulación el asiento del mestizaje cultural que cuestiona y que le ha deparado fama de "escritor europeizado". "No obstante, quizás en esta postura desalentada y crítica, haya encontrado Naipaul su manera particular de seguir el rastro del Caribe; de atender un clamor que le llega desde adentro (...) de participar y comprometerse en la hechura de un espacio humanamente habitable", deja sentado Lulú Giménez Saldivia.


V.S. Naipaul absorbió el complejo imaginario de los valores hindúes
Foto AP/Chris Ison


Antes de esta otra guerra había una cantidad de temas de moda que todo el mundo académico se sentía en la obligación de explorar: diversidad, multinacionalismos, etnicidad, géneros humanos, inmigraciones, religiones globales y destinos regionales, eran asuntos que contaban con la atención de grupos de estudiosos y también de recién llegados a las materias. Por la naturaleza misma de los tópicos prioritarios, también el Caribe volvió a ponerse de moda, y para no dudarlo, diversos encuentros internacionales de análisis y reflexión, publicaciones impresas, web sites y celebraciones festivas, colmaron la escena caribeña de los implacables años noventa del pasado siglo.

Sin embargo, para sorpresa de quienes habitamos un mar de tantas idas y venidas, el entendimiento del Caribe seguía acudiendo a los recursos estereotipados de los que nos proveyó la industria cultural durante mucho tiempo: por un lado, la sobrecarga de imágenes promovidas en los afiches de las agencias de viajes; por el otro, la suposición de que existe un "estilo caribeño" identificado con los componentes culturales afroamericanos, debido a la preponderancia de las mayorías negras -descendientes de esclavos africanos- que han cargado con las ideas de nación y nacionalidad, desde las últimas décadas del siglo XIX.

Por ello, resulta trabajoso admitir que la Academia sueca ha destinado un reconocimiento a la creación literaria del Caribe, al otorgar este año el Nobel de Literatura al trinitario Vidia Naipaul, habida cuenta de las particulares características de este escritor y de su permanente actitud crítica con respecto a los valores que se han impuesto en la definición de lo caribeño, lo cual le ha granjeado aversiones y rechazos por parte de las élites intelectuales antillanas.

Así ocurre en el Caribe
En efecto, Vidiadhar Surajprasad Naipaul nació en Chaguanas, un poblado cercano a la ciudad de Puerto España, en la isla de Trinidad. Corría el año de 1932, y las sociedades antillanas asistían al despertar de valores nacionalistas que giraban alrededor de movimientos políticos reivindicadores de los derechos de los negros antillanos, en sintonía con aquellos que prosperaban en Estados Unidos de América. En tanto, la familia de Naipaul, integrante de la comunidad rural de inmigrantes hindúes que llegaron a las Antillas a través de la Commonwealth del Imperio británico, se implantaba en la isla, en íntima convivencia con su cultura ancestral. En este proceso de asimilación resalta, por un lado, el esfuerzo que han invertido las poblaciones hindúes del Caribe en resguardar las "formas" de sus valores, en establecer nexos simbólicos con la casa originaria; y, por el otro, la posibilidad cierta de echar raíces en un Nuevo Mundo, culturalmente inexplorado.

A esta tensión cultural que impregna los primeros años de Vidia Naipaul, se añade el legado particular de su padre, Seepersad Naipaul, agricultor en lidia contra la pobreza, pero venido de casta brahmánica, quien era muy conocido como reportero del periódico trinitario Guardián y quien cultivó el afán de registrar las claves de la cultura hindú a la luz del nuevo y soleado escenario caribeño, en su libro Gurudeva and other Indian Tales (1943). En esta obra, el autor contrasta la conciencia nacionalista que -para esa década- despertaba en su India natal, con la certeza de que el exilio y el Caribe no resultaban propicios para mantener la vitalidad de sus propios valores culturales. Con la herencia de tales determinaciones, comienza el joven Vidia Naipaul su aventura literaria.

Así, en sus años de infancia y adolescencia, absorbe un imaginario que merodea por los intrincados laberintos de los valores religiosos y sociales hindúes, pero que también se pasea por el mapa de la isla y el problemático alborozo de una modernidad planteada en situación colonial, donde ingleses, hindúes y negros antillanos no cesan de forcejear por reconocimiento, participación y predominio. Para un hindú trinitario, resultaría entonces inconcebible que la antillanía se impusiera como condición de vida, basada en la restauración de una identidad africana que se había perdido durante los siglos de esclavitud, pero también en la aceptación, el manoseo y la simulación, tanto de valores coloniales tradicionales, como de los nuevos ingredientes culturales y estilos de vida que provenían de las urbes norteamericanas.

Un estilo y la distancia
Todo lo anterior ha sido dicho para tratar de entender la sostenida mirada crítica que arroja Naipaul sobre su realidad, a lo largo de su obra. En su estilo se combinan el rigor ceremonial de la escritura con los recursos técnicos del reportero que levanta información detallada para descubrir y desenmascarar la realidad; las explicaciones intelectuales depuradas con los chispazos de conciencia recogidos de decires populares; el atrevimiento y la ironía; las palabras contundentes y las embozadas y, entre tantas combinaciones, la distancia expectante, trabajada en forma de libros de viajes, que lo hace volver -desde cualquier parte del mundo en que se encuentre- a la isla, su historia y sus deseos.

Y es que en el destino de Vidia Naipaul, como en el de muchos escritores caribeños, estaba el exilio. Quizás pensando en la impertinencia de un hijo escritor en una isla donde la mayoría de la población, para mediados del siglo XX, era analfabeta, su padre lo envía a estudiar a la metrópoli colonial, donde en principio se graduaría en Literatura Inglesa, en el University College de Oxford. Inmediatamente después del grado, comenzó a trabajar en la BBC, en calidad de editor del programa Caribbean Voices, y de entrevistador de New Statesman. Y como un día sigue a otro sin participación de la voluntad humana, y un compromiso laboral desencadena una serie, Naipaul se quedó a vivir en Inglaterra, atrapado por la escritura y por los atractivos de un mercado propicio para la producción y el consumo de libros. Se quedó para ser un reconocido escritor, premiado en diversas oportunidades; y también para ser ciudadano británico y Caballero de la Reina, distinción con la que fue ungido en 1991. En particular, se quedó para "crear objetividad", y desde muy temprano pensó haberlo logrado. En un artículo titulado "The Regional Barrier", publicado en el Times Literary Supplement, en 1958, afirmó: "Yo nunca me preocupo por asuntos nacionales o internacionales. No suscribo peticiones, ni acompaño marchas. Pero no dejo de sentir que esta falta de compromiso es un gran error. Yo quiero estar involucrado, estar tocado por esa especie de angustia". Quizás por eso sigue rondando al Caribe, especialmente a su isla nativa, a través de personajes que transitan entre varias culturas, o a través de viajes reales que con frecuencia realiza, en su obstinado empeño por describir y definir las condiciones y el espacio de una civilización que, para él, apenas comienza a insinuarse.

La India en las islas
En diversas obras de ficción, el autor plantea reiteradamente el tema del conflicto dentro del cual desarrollan su existencia las comunidades hindúes antillanas. Una de sus principales novelas, A House for Mr. Biswas (1961), se basa en su historia familiar, y recrea el momento en el cual el inmigrante adquiere casa propia, lo cual representa la verdadera "bienvenida" al Nuevo Mundo, la ganancia de espacio en un territorio hasta entonces ajeno y, por ende, un nuevo sentido del respeto familiar y social. El inmigrante con casa se incorpora así a la sociedad receptora, mas en este proceso de incorporación fortalece su clan; es decir, su tradición. En contraste, elabora la historia de otra familia inmigrante que reniega de sí misma para ingresar a la nueva realidad, sustituyendo valores ancestrales por consignas de modernización y acumulación de riquezas, en la creencia de que sólo las grandes propiedades aportan reconocimiento; finalmente, la decadencia del espíritu hindú en el Nuevo Mundo se revela en el matrimonio de los nietos de la familia primigenia con mujeres presbiterianas. El autor pone en juego, de esta manera, los componentes ideológicos que circulan a lo largo de tres generaciones de hindúes en su lucha por sobrevivir y encontrar su lugar en Trinidad.

La pérdida de valores en relación con el afán de supervivencia es asunto tratado desde sus más tempranas creaciones, en los personajes que deambulan por las islas, ansiosos de oportunidades y quienes, habiéndose confrontado con las exigencias sociales, carecen de moral porque han olvidado su pertenencia a una familia cultural.

Tal es el caso, por ejemplo, de Pundit Ganesh, el personaje central de The Mystic Masseur (1957): un estudiante mediocre que, luego de elaborar un panfleto titulado "100 preguntas y respuestas sobre la Religión Hindú" con la intención de obtener dinero, comienza a percibirse a sí mismo como un iluminado, un curandero místico que recorre la isla, trajeado a la usanza tradicional hindú, atrayendo clientela. También es el asunto principal de The Suffrage of Elvira (1958), donde Naipaul desarrolla la idea descarnada de que la religión es, en un territorio antillano, más bien el equivalente de "reunión social" y "grupo étnico", completamente disociada de sus contenidos espirituales; tanto así que en el pueblo de Elvira todos, hindúes, musulmanes y cristianos, poseían una Biblia, y hacían de esa posesión el valor social preponderante.

Un mundo simulado
Es allí donde Naipaul ubica la clave de comprensión del Caribe y de toda América Latina: en el "mimicry" o simulación, por el cual los colonizados acatan y simulan compartir los valores sociales dominantes, bien provengan éstos de las metrópolis o de las mayorías poblacionales de los diferentes territorios americanos. Para el autor, el mestizaje cultural se levanta sobre el gesto simulado, lo que imprime ansiedad y artificio a toda acción humana posible, desde la reproducción de comportamientos y actitudes cotidianas hasta la realización de las grandes gestas independentistas suramericanas. La mejor expresión novelada de este tema es, quizás, The Mimic Men (1967), donde la descolonización, carente de autenticidad, no provee materiales para la construcción de un nuevo orden, por lo cual sólo resulta un nuevo caos.

La extrema pobreza y el aislamiento cada vez mayor de los individuos con respecto a las esferas de poder, condicionan el hecho de que el Tercer Mundo escape hacia la fantasía. Para el autor, también pertenece a este mundo simulado el intento de construir la identidad negra del Caribe antillano, según registra en sus ensayos, crónicas y relatos de viajero. Entre estas obras, sobresalen The Middle Passage (1962), The Overcrowded Barracoon (1972) y Finding the Center (1984). En ellas, se recogen expresiones tales como "La historia se construye con logros y creaciones… y nada ha sido creado en las Indias Occidentales"; o también "La identidad negra es una trampa que oscurece las posibilidades"; expresiones que, en su momento, levantaron la ira de sus paisanos. Por ellas ganó fama como escritor europeizado, sin arraigo en tierras americanas. No obstante, quizás en esta postura desalentada y crítica, haya encontrado Naipaul su manera particular de seguir el rastro del Caribe; de atender un clamor que le llega desde adentro, desde sus más remotos ancestros; de participar y comprometerse en la hechura de un espacio humanamente habitable, propicio para la permanencia.

 

Lulú Giménez Saldivia. Sociólogo

N° 3 Año V
Caracas, sábado 20 de octubre
de 2001
 
 
V.S. Naipaul, Premio Nobel de Literatura 2001
Tras el rastro del Caribe
(Lulú Giménez Saldivia)
 

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