Anima Mundi
Oración (I)
La oración, como todo gran texto, tiene variadas formas aunque su objetivo siempre sea el mismo: entrar en contacto con lo Divino. Hoy se inicia una reflexión sobre el poder de este roce
Zurbarán, La Virgen niña en oración, 1632
En estos días me conseguí con un panfleto editado por una de las sociedades Marianas locales donde se insta a los venezolanos a rezar diariamente el Rosario invocando la protección y ayuda de Nuestra Señora, por tiempo indefinido, en vista de la difícil e incierta situación que atraviesa el país, y citan varios momentos en la historia de la Guerra Fría, cuando parece haber habido intervenciones de la Virgen a favor de Occidente. Más allá de si tiene sentido o no adjudicarle a lo Divino preferencias políticas o nacionales, es un hecho que cuando las instancias humanas han fallado para darle solución a sus dificultades, el hombre acude instintivamente a una instancia superior, como quiera que la conciba, en busca de alivio.
Orar es una de las actividades fundamentales de la vida interior del ser humano. Las formas que ha adquirido la plegaria en distintas culturas a través de los tiempos son tan variadas como los grupos humanos que las generan y van desde el gesto creativo del chamán que pintaba al animal sagrado en las paredes de la caverna de Lascaux, hasta los elaborados rituales del Tantrismo; desde el "entrar en el silencio" de los Kogui, en la Sierra Nevada de Santa Marta en Colombia, hasta el baile giratorio de los Derviches seguidores de Rumi, el gran poeta Sufi; desde los Himnos Orficos hasta los cantos bailados del Chimbanguele en la devoción a San Benito de Palermo. Se ha encontrado que incluso en sociedades muy seculares, como la británica por ejemplo (donde se han hecho encuestas citadas por el biólogo Rupert Sheldrake en uno de sus últimos libros) la mayoría de la gente reza de alguna manera, incluso agnósticos y ateos, sólo que poquísima gente está inclinada a admitirlo, a menos que sean abiertamente religiosas.
Ahora, prácticamente desde el siglo XIX, desde que el paradigma del pensamiento científico se arraigó con suficiente estabilidad en el pensamiento colectivo, han estado circulando versiones orales y material escrito sobre lo que en principio se llamó el "pensamiento positivo; y que últimamente ha adquirido innumerables caras gracias al New Age. Son técnicas de consecución de objetivos donde se prescinde de la noción de una agencia externa extra-humana, que es la que genera el cambio, confiando solamente en el misterioso reservorio de poder de la mente y la intención del individuo. La diferencia entre los ejercicios de poder personal del pensamiento positivo y la oración es que en la segunda hay una necesidad que se somete a consideración de una instancia más alta que la humana, a una instancia Divina. Es decir que en vez de quedarnos atrincherados en nuestro propio deseo y visión de cómo deben transcurrir las cosas, en la oración hay cierta disposición a alinearse con un orden más universal, más inclusivo, que tome en cuenta la dinámica de todo el sistema y no solamente las dos tuercas que a mí no me están funcionando bien. Si lo vemos desde un punto de vista sistémico se puede entender por qué, en general, a mediano plazo, los resultados del pensamiento positivo, cuando los hay, pueden resultar catastróficos en el sentido de que si se arregla un asunto por una parte esto crea un desastre en otro lado, en tanto que la oración, mientras mas sometida está a un orden más alto, más efectiva es.
Se puede decir algo sobre esto porque la física cuántica ha abierto un diálogo interdisciplinario entre los físicos y los místicos, y desde los años setenta se han hecho decenas de estudios médicos sobre los efectos de la meditación, y los efectos beneficiosos de la oración. La organización Spindrift, en Oregon USA, por ejemplo, citada por el Dr. Larry Dossey en sus últimos libros, realiza desde hace diez años experimentos con quienes ellos llaman "practicantes de la oración" para ver de qué modo los rezos de estas personas pueden afectar el desarrollo y metabolismo de sistemas biológicos muy simples como semillas germinadas y cultivos de levaduras. Ellos han medido, por ejemplo, la cantidad de dióxido de carbono que emite un cultivo de levadura para determinar cuán activo está. Y han ido mucho más allá de simplemente probar que la oración funciona: han investigado cuál es la estrategia de oración más efectiva. Trabajaron fundamentalmente con dos modalidades muy simples que denominaron "oración dirigida" y "oración no-dirigida". La oración dirigida es aquella donde uno le da a Dios, al Universo o al Absoluto, o como sea que nombremos a lo Divino, un diagnóstico de la situación y además un resultado deseado, por ejemplo: "Ricardo tiene cáncer del hígado, hazlo desaparecer", o "Luisa tiene pulmonía, queremos verla curada". Este es el tipo de oración peticionaria (llamada así porque estamos pidiendo algo concreto) al que estamos acostumbrados, de hecho la mayoría de nosotros piensa que es la única que hay. Ahora, la oración no-dirigida, que también es peticionaria, tiene algo que la hace fundamentalmente distinta y es que es abierta, en el sentido de que uno presenta el problema pero no le dice a Dios lo que tiene que hacer. Han probado diversas estrategias de este tipo. La más famosa de las cuales es "Hágase Tu voluntad" donde el hombre coloca bajo la atención de lo Divino un problema dejando a esa instancia superior los detalles de cómo debe desenvolverse. Por más de una década Spindrift ha demostrado que ambas estrategias de oración funcionan, dan resultado, pero han constatado que la oración no-dirigida es de dos a cuatro veces más efectiva que la dirigida. De modo que parece que una petición que deja un espacio para que actúe un orden de cosas más inclusivo, más integral, tiene más posibilidades de ser atendida.
Ahora bien, tanto el pensamiento positivo como la oración están siendo cada vez mejor entendidos en la medida en que progresan los estudios sobre la naturaleza de la conciencia. Erwin Schrodinger, el premio Nobel de Física, dijo: "La mente es por su propia naturaleza «singulare tantum». Es decir: todas las mentes no son sino una". Si no somos conciencias o almas metidas dentro de un cuerpo, como dentro de gavetas, sino cuerpos que están dentro de un Alma, dentro de un flujo eterno de Consciencia, entonces podemos comenzar a intuir mejor cómo el trabajo creativo que hacemos con nuestra atención puede afectar al todo. Para bien, ¿y también para mal? Esa es otra reflexión.
Alicia Torres. Poeta. Estudiosa de las culturas orientales
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