Mensaje al pez
Notas contra-ambientales

Defensa de la poesía

Aquiles Esté relee a Ezra Pound para destacar la idea del artista como
"antena de la especie", capaz de "anticipar (...) dramas culturales" y cuyo
rol es el de "enviar un mensaje al pez" que nada conoce sobre el agua, sobre el ambiente que lo rodea. Se propone entonces Esté dar inicio a una columna para "poner en práctica el método contra-ambiental, el método de los poetas", de esos que "se entrenaron para conectar lo que antes,
apenas en apariencia, estaba separado"

 

Una de las preguntas más urgentes entre las buenas dudas intemporales tiene que ver con la utilidad que se asigna a las artes y a las humanidades. El asunto es antiguo, pero tal vez corresponda a nuestra época el descubrimiento de una respuesta científica con relación al papel que cumplen los poetas, los artistas y los intelectuales en la evolución del conocimiento.

La ciencia llega a sus hallazgos a través de una sucesión interminable de hipótesis y hechos. La exclusión de las hipótesis implica nuevas investigaciones y así se avanza, gracias al ciclo hipótesis-hechos-hipótesis-hechos. Uno se pregunta entonces, ante lo que pareciera ser un asunto secundario ¿por dónde empieza el círculo? ¿Cómo se llega a la hipótesis primera? A lo que debemos responder, por la adivinación, no hay otro camino.

La adivinación es un imperativo en la evolución del conocimiento pues constituye el único método a nuestro alcance para revelar los aspectos soterrados del ambiente, entendiendo por ambiente aquello que se caracteriza por pasar desapercibido en todo proceso. Esto es algo que demostró debidamente Iván Pavlov. El fisiólogo ruso comprendió que era imposible condicionar a los animales en su ambiente habitual. Su descubrimiento -por tanto- es el de entender que el verdadero condicionante es el entorno mismo, no el estímulo específico que se aplica. Debemos recordar que los experimentos de Pavlov fueron realizados en cajas especiales en los que la luz, el calor, el sonido, etcétera, se mantienen estables en el tiempo y bajo estricto control. El ambiente, podría haber dicho Pavlov, se compone de los valores estables de un evento y de allí su omnipresencia, algo que por cierto recoge la etimología: Ambiente, del griego, perivello: impactar por todos lados al mismo tiempo. De modo que todo contexto cumple el papel esencial de trabajarnos en función de ocultar su naturaleza. El medio nos lava el cerebro. De modo que por definición, la persona bien adaptada al entorno ha sufrido necesariamente un "lavado" de su sistema nervioso. Los ciudadanos comunes sufrimos en consecuencia de un tipo de narcosis, un poco como le sucede a Narciso (recordemos que Narciso significa narcosis o atontamiento). El joven, se recordará, ha quedado encantado con el reflejo de su propia imagen y es ahora el servomecanismo del espejo. Eco, la ninfa, trata de ganar su amor con palabras de su misma habla pero es en vano; Narciso está obnubilado, se ha adaptado a la extensión de sí mismo, a su imagen , y constituye junto al espejo un sistema cerrado.

La ciencia pareciera haber llegado al convencimiento de que las mentes mejor equipadas para hacernos ver los aspectos ocultos del entorno son justamente los artistas y los intelectuales. Esto claro ya lo sabían los poetas desde hace varias generaciones atrás. Joyce llama la atención en el Finnegans Wake sobre un fenómeno que él llama "el Trueno", "the Thunder". En este relato, todas las perturbaciones y metamorfosis del ambiente crean un inmenso y omnipresente estruendo que es completamente inaudible. Es como el flujo de nuestra sangre, esa baja frecuencia imperceptible, o el zumbido en alta frecuencia de nuestro sistema nervioso.

John Cage explica en su libro Silence en qué consiste realmente aquello que a falta de una palabra mejor llamamos silencio; es decir, el fondo desapercibido de sonidos ambientales. Muy temprano en su libro, el compositor norteamericano describe al silencio como el conjunto de ruidos no intencionados que nos rodean. Todas las cosas que están teniendo lugar al mismo tiempo, pero que nunca fueron programadas o estipuladas previamente. Eso es el silencio.

La obra más radical y más famosa de Cage, 4'33", es la personificación estética de esas ideas. Estrenada en 1952 en Woodstock, Nueva York, la "pieza" consiste en exactos cuatro minutos y treinta y tres segundos de "silencio". En su versión primera, un pianista, David Tudor, entra a la sala y abre el teclado del instrumento y, al cabo de otro lapso, lo vuelve a cerrar y así por el tiempo estipulado, el necesario para que el fondo inorgánico de ruidos de la sala pase a primer plano.

Para Marshall McLuhan, el desadaptado es todo aquel a quien corresponde invertir los ambientes, llamar la atención sobre su presencia. El artista es en ese sentido y por definición un desadaptado y su rol social es justamente el de revelar las tensiones ambientales. No sorprende entonces nuestra fascinación obsesiva hacia el crimen, visto en la sociedad contemporánea como una forma de expresión artística, en ese sentido específico de invertir los ambientes, de dotar al contexto de un elemento desestabilizador que permita ver el fondo inaudible. Los criminales más seductores, plácidos y sofisticados que la industria del cine promociona, como Hannibal Lexster, destacan por ser especialmente perceptivos y por contar con la avidez exploratoria del artista. Dostoievski vio tempranamente esta condición íntima de los delitos más violentos. En Crimen y castigo, el criminal es ciertamente un híbrido de santo y artista. Un poco así sucede con el niño delincuente, tipo Bart Simpson, siempre llamando la atención sobre los aspectos más alienantes y desatendidos del suburbio estadounidense.

Es por ello también que el artista, el científico y, por supuesto, el detective, son siempre vistos como enemigos o eventuales criminales en la imaginación popular. Son profesionales que McLuhan describe como anti-ambientalistas o contra-ambientalistas.

El método para desenmascarar el entorno tiene en nuestra opinión un nombre muy específico. Se llama reconocimiento de patrones. Es una estrategia que nos han legado los grandes humanistas del siglo pasado como Freud, los formalistas rusos, Walter Benjamin, Bajtín, Roland Barthes, Harold Innis, McLuhan, Foucault, para su uso en el arte, la ciencia y las humanidades y parte de la convicción de que los ambientes no son envoltorios pasivos, sino procesos activos que nos trabajan por completo, masajeando la correlación de los sentidos e imponiendo silenciosamente sus reglas. En el ambiente cultural la evolución se percibe a través de detalles, de fragmentos triviales, de esos asuntos en que nuestra atención tiene la mayor dificultad en detenerse, pues está distraída en otros paisajes; es decir, en los aspectos generales, convencionales que el ambiente presenta. El dato revelador es aquel que rompe, que muestra su incoherencia, su carácter outré. El síntoma social es siempre un "acto fallido".

Ezra Pound decía que los artistas son las antenas de la especie, súper radares, capaces de anticipar por generaciones enteras dramas culturales que más temprano que tarde serán apremiantes para todos nosotros. El papel del artista, insistía el poeta norteamericano, es el de enviar "un mensaje al pez". La frase llama la atención sobre el hecho de que el pez nada conoce sobre el agua, o sea sobre el ambiente que lo rodea. Hoy damos inicio a este espacio, cedido por los amigos de Verbigracia, con la intención expresa de intentar poner en práctica el método contra-ambiental, el método de los poetas, esas gentes que siempre andan por allí, equipadas de un nuevo sistema nervioso. Aquellos que se entrenaron para conectar lo que antes, apenas en apariencia, estaba separado, pues, si escuchamos de cerca, las apariencias, como veremos, no engañan.

 

Aquiles Esté. Semiólogo y Publicista

 
N 11 Año V
Caracas, sábado
15 de diciembre
de 2001
 
 
Al igual que los neoyorkinos frente al desastre del 11 de septiembre

Giacometti entre
los escombros

(Alejandro Oliveros)
 
 
Creación

Juan Carlos Suñén piensa que podría arrancarse esa marca de cuajo

Echar la hueca palabra

(Poeta)
 
Reflexión

La enfermedad
de la novela

(Nuria Amat)
 
 
Mensaje al pez

Defensa de
la poesía


(Aquiles Esté)
 
 

Conmemoración

Una lectura
del "Cántico espiritual" de San Juan de la Cruz


De la ausencia
y la búsqueda

(Carlos Brito)