María Ramírez Ribes estuvo en Valladolid para celebrar
la universalidad del español, en el marco del Segundo Congreso Internacional
de la Lengua: "Desde la evocación que hizo Mario Vargas Llosa del
Inca Garcilaso de la Vega en el acto de instalación hasta el brillante
discurso de clausura de Carlos Fuentes, el español como lengua inclusiva
de espacios culturales y variantes de expresión se hizo presente",
así como "la exaltación del bilingüismo en distintas zonas"
Miguel
de Cervantes, celebrado en Valladolid
Hacía muchos años que no iba a Valladolid, esa ciudad
castellana por donde la historia de España se pasea y narra
momentos de esplendor y otros oscuros, como los que describe Miguel
Delibes en La ruta del hereje. Allí, no lejos
del balcón por donde Felipe II recibió los primeros
rayos de luz al nacer, se reunió el segundo Congreso Internacional
de la Lengua convocado por la Real Academia Española de la
Lengua y el Instituto Cervantes. Durante varios días las
calles de esa ciudad cuna de Zorrilla y en donde Miguel
de Cervantes escribió parte del Quijote y de las
novelas ejemplares se engalanaron para recibir a los Reyes e invitados.
Las mismas calles por donde el tribunal de la Inquisición
hizo temblar a más de uno, en aquellos tiempos en los que
el dogma prevalecía por encima del pensamiento, supieron
combinar estrictas medidas de seguridad con ambiente de fiesta.
La celebración era el español como lengua universal
y lugar de encuentro mestizo de tiempos y culturas.
¿Existe una unidad del español? ¿Se aboga por
esa unidad? ¿Es ella importante? Si la hay ¿dónde
está? Desde la evocación que hizo Mario Vargas
Llosa del Inca Garcilaso de la Vega en el acto de instalación
hasta el brillante discurso de clausura de Carlos Fuentes,
el español como lengua inclusiva de espacios culturales y
variantes de expresión se hizo presente. Mario Vargas
Llosa al rememorar al Inca Garcilaso de la Vega recordó
que el Inca fue el primer escritor que llevó a la lengua
más allá del océano para hacer de ella no sólo
una lengua "de blancos, ortodoxos y cristianos, también
de indios, negros, mestizos, paganos, ilegítimos, heterodoxos
y bastardos". Este aspecto lo retomó Fuentes al
iniciar sus palabras con un diálogo coloquial de la jerga
del Distrito Federal de México, prácticamente incomprensible
para el público pero no ajena al recinto del español.
Como modalidad del elemento plural de la lengua, Fuentes trasladó
ese mismo diálogo a un español de Castilla y luego
al latín de la Roma de Cicerón para mostrar la amplia
geografía de extremos vinculados al español.
Todas las lenguas son mestizas, pero hay algo muy característico
de ese elemento inclusivo del español, que no tiene el inglés,
por ejemplo. No lo tiene quizá porque España siempre
aceptó y reivindicó el mestizaje mientras que el mundo
de habla inglesa nunca lo hizo. Desde que se inicia la globalización
en el Renacimiento con el descubrimiento de América y los
intercambios comerciales que dicho descubrimiento suscita, el mestizaje
en los territorios adonde España llega es una realidad. Una
realidad inclusiva puesto que a pesar de los numerosos nombres y
clasificaciones que se le fue dando a los distintos matices de ese
mestizaje, todos tuvieron un lugar reconocido en el ámbito
social. No fue este el caso de los países de habla inglesa
en donde existían los blancos y el resto. La visión
inclusiva y exclusiva de una y otra lengua se patentiza hoy en la
manera como la literatura de habla inglesa considera sólo
literatura inglesa a aquella escrita por ingleses y norteamericanos.
A V. S. Naipaul, que nació en Trinidad, se le ve más
como un escritor hindú por sus orígenes, aunque escriba
en un maravilloso inglés y se conmueva por la campiña
inglesa. Otro Nobel, Derek Walcott, que también utiliza
el inglés para expresarse, pertenece en la visión
del mundo de habla inglesa a la literatura antillana. Es verdad
que se ha establecido una diferencia entre la literatura española
y la hispanoamericana, pero el sentimiento que se respira en la
corriente que atraviesa ambos lenguajes no tiene las mismas barreras.
En Valladolid se enfatizó la riqueza de la diversidad idiomática
del español como la cuarta lengua en importancia del mundo
después del inglés, el chino y el hindú. Aunque
para muchos es de hecho la segunda lengua debido a la variedad de
lenguas que se hablan tanto en la China como en la India. Sólo
el 10% de los que hablan español están en España,
de ahí la necesidad de incluir en la nueva edición
del diccionario de la lengua las diferencias regionales en el léxico
hispanoamericano. También se tomó en cuenta la creciente
dimensión del español en Estados Unidos, en donde
más de treinta millones de norteamericanos hablan español,
así como las modalidades culturales que acompañan
esta dimensión e influencia mutua. Curiosamente, esta realidad
impulsa la unidad de la lengua por razones económicas. El
auge e incremento cada vez mayor de medios de comunicación
masiva en español en Estados Unidos obliga a la utilización
de códigos lingüísticos uniformes y fácilmente
comprensibles para todos en dichos medios. Pero paralelamente a
esta unificación ha surgido una literatura producto del bilingüismo,
de los que viven en inglés y se comunican íntimamente
en español, con características muy propias.
El negocio de la lengua mostró en este congreso ser más
lucrativo de lo imaginado. El inglés, por ejemplo, genera
más recursos que toda la industria del automóvil.
Y en España el turismo del aprendizaje del español
deja más divisas que el convencional. Lo que todavía
el español no ha logrado es insertarse en el mundo de las
nuevas tecnologías y esta realidad le está resultando
muy costosa.
La exaltación del bilingüismo en distintas zonas pareció
estar a la orden del día en el congreso, no obstante ciertos
tabúes parecieron quedar en el aire. Algunas intervenciones
por parte del público pusieron de relieve la preocupación
de que en la propia España muchos españoles se ven
privados de la utilización del español desde la escuela.
Cataluña, el País Vasco, por ejemplo. Como este es
un problema político en el contexto de autonomías
españolas, se evadieron las respuestas a las intervenciones,
pero la ansiedad de muchos que viven en España y se ven excluidos
de utilizar una lengua universal como el español, que aspira
a ser la segunda lengua de uso internacional, quedó en el
aire.
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María
Ramírez Ribes. Ensayista
N
21 Año V
Caracas, sábado
23 de febrero
de 2002
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