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Y no hay a mano una lanza de imaginación
con qué defenderse.
Sófocles
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Mi mal olor
mis cántaros
mis cisnes
mis pecuecas
mi
walkman
mi café negro
mis gargajos
mi programa
cómico
mis reinas de belleza
mi poceta
mi incredulidad
el salvador de Tebas
el mediodía
donde aparezco en todos los lugares
los olivos en jóvenes
expectantes
mis puños frente a la oscuridad
mi
zaguán
mi caspa
mi toque de bola
el momento
en que arremeto contra todo
mis flatulencias
mis ensalmes
mi vende paga
mi compacto de Magdalena Sánchez
mis uñas mugrientas
la recompensa a los erráticos
mis ofrendas
los pelos que crecen en las orejas
las
almohadas babeadas
mis fechas profetizadas
mis jadeos
en el bar Firenze
mi huerto de albahaca
mi esperanza
las encrucijadas polvorientas
Miseranda
La
espalda recta frente al pueblo que engaño
la tela sorbiendo
el torso de Creonte
mis dedos rotos por las piedras
los cerebros que huyen
la apertura de la numeradora de crédulos
mi zaranda de Itome
mis axilas rancias
mi andar sentenciado
mi dirección electrónica... mi jabón azul
la fuga de capitales, provincias y hormigas
el rapto del joven
Crisipo
mi cráneo frente a la oscuridad
los gorgojos
en la avena
mis dientes amarillos
mis cirios extinguidos
el tren que veo pasar
mis zapatos
humeantes
la cercenante voz de Tiresias
mi diarrea
mi eterno perfume: el abismo
¿mi esperanza?
Mi
ortopedia itinerante
el surco profundo del índigo...
mis entrañas
la rama de la que cuelgo
Miseranda
Miseranda
Miseranda
Ego video
Mi pie ciego: tus cenizas
mi
mano inquieta: tu aliento helado
mi muela adolorida: tu mordida
violeta
mis frutos pútridos: tu fértil desgracia
mis interiores blancos: tu blanqueador luctuoso
mi erótica
hundida: tu orina agónica
mis canas arrancadas: tus
borgoñas vencidos
mi reflejo mate: tus arrugas voraces
mis marionetas abandonadas: tu proscenio espinoso
mis besos
perversos: tu flujo denso
mi frente rasgada: tu nuca sumisa
mis clavos: tu piano
mi súplica: tu ombligo
mis
larvas: tu silueta
mi traspié: tu cabello
mi
erección: tu tormenta
mi vuelo: tu silencio
mis
músculos: tu santuario
mi inmovilidad: tu labial
mi poder: tu piel
mi ternura: tus hilos
mis sangramientos:
tu bicicleta
mis persecuciones: tus escondites
mi bosque:
tu placenta
mi oración: tus lunares
mi barbilla:
tus sedas
mis nardos: tus muslos... mis hedores: tus coágulos
mi silencio: tu universo.
José
Miguel Vivas.
Dramaturgo
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