Creación

ELI TOLARETXIPI APARECE EN MEDIO DE SU LIBRO
"AMOR MUERTO-NATURALEZA MUERTA"

Para escarbar una tierra de palabras

Eli Tolaretxipi, de nombre y apellido vasco, detesta "toda forma
de nacionalismo". "Y conozco muy de cerca el problema
porque vivo allí, pero he procurado huir de él. Es una enfermedad
que se me pasó leyendo, viajando, conversando", relata esta poeta que con su libro Amor Muerto-Naturaleza Muerta (Bassarai
Vitoria, España) viene a decirnos que "Pesa más un costado del ojo
/ Las cosas se abalanzan. / Pasan lugares donde ya no estamos…".
Y viene a hacer saber que "Terminada la obra / ofrece
sus manos / las palmas abiertas / las grietas…"


Foto: Angela Bonadíes


De la poesía...
-Para mí la poesía es detención, separación, vivisección. Una acción de aislamiento que bien puede haber sido propiciada por el caos, por alguna explosión. Un modo de conocimiento que se acerca a mi idea de verdad o de "lo real". Una tierra de palabras en la que escarbo para encontrar lo que busco, recorrido por laberintos donde siempre tengo que encontrar algo, una manera de decir algo que sería imposible de decir de otra manera.

Ante el poema...
-Me siento delante de hojas en blanco o de cuadernos rayados y a veces escribo sin parar a modo de "brain storm". De ahí puedo salvar varios versos, alguna imagen, que después desarrollaré. Ese momento de inspiración es el más importante y el más difícil de explicar porque tiene algo de inconsciente. Otras veces describo mi entorno, narro sucesos, trato de ordenarme, de aclararme, de saber, en definitiva, y puedo utilizar todo ese material para componer un poema.

Misión de la poesía…
-Llegar al límite del significado de las palabras y buscar nuevas formas de decir tal vez lo mismo que los poetas de todos los tiempos han dicho. No está lejos de la idea romántica de poesía como belleza y verdad, pero sí lejos de la idea de poesía como expresión complaciente y placentera. La poesía debe "producirse" en un punto cercano a la conmoción. Lo ideal es leer, escribir poemas que iluminen, que golpeen, que hieran, aunque no sea de una manera física, literal. Todo ello puede ocurrir en los dobleces, en los pliegues del poema.

Escribir como…
-Me hubiera gustado escribir, en castellano, el "Pequeño vals vienés" de García Lorca. En inglés el poema 695 "As if the sea should part/ and show a further sea / and that a further…" de Emily Dickinson. En francés el que dice "Dans les rues de la ville il'ya mon amour…" de René Char.

Influencias…
-Honestamente, cualquier parecido con los autores que voy a citar es pura coincidencia. En todo caso las influencias son inconscientes. Podría citar el surrealismo en su versión en español, al Verlaine que leía cuando estudiaba francés, a poetas norteamericanos como Anne Sexton o Sylvia Plath. O por otro lado, a Alejandra Pizarnik, o a narradoras como Marguerite Duras o Clarice Lispector. Ultimamente me están dando mucho que pensar narradores como Roberto Arlt o Ricardo Piglia y trato de ver el modo de engarzar sus elementos narrativos en poesía. En estos momentos estoy experimentando con ello.

Ante un joven poeta...
-Le diría que lea mucho, que sea, que sea muy selectivo y elija muy bien por quién se va a dejar aconsejar. Que cuestione todo, incluso la tradición a la que pertenece su literatura, que viaje, que aprenda otros idiomas. Que busque sus propias formas, que no imite. Que sea honesto.

De la nacionalidad de un poeta...
-Detesto toda forma de nacionalismo, desde el radical hasta el más moderado. Crecí en el seno de una sociedad nacionalista vasca que no era, o al menos no la recuerdo así, tan fundamentalista como la de ahora; entonces todos luchaban contra Franco. Ahora es distinto. Y conozco muy de cerca el problema porque vivo allí, pero he procurado huir de él. Es una enfermedad que se me pasó leyendo, viajando, conversando. También odio la palabra nación, de modo que no veo por qué un poeta -o cualquier otra persona- deba tener nacionalidad alguna. En todo caso una administración a la que contribuya con su trabajo y le revierta ciertas comodidades, escuelas, sanidad, transporte público, viviendas decentes… No soporto los himnos, las banderas, ningún signo de identidad nacional, porque no me identifico con ninguna.

De la influencia de le lengua...
-Las lenguas son inocentes, las lengua son instrumento de comunicación. En mi vida cotidiana manejo la lengua vasca, el español, el inglés… He elegido el español para escribir poesía, pero no se trata de una opción política sino más bien de una elección sentimental.

(Fragmentos del diálogo entre Eli Tolaretxipi y Nidia Hernández para La maja desnuda, 97.7 FM).

Terminada la obra
ofrece sus manos
las palmas abiertas
las grietas.
Apoyada en el andamio
balbucea
salpica
trata de explicar
el registro escuálido
de la cadera.
La nuez enorme
la bóveda inalcanzable
sobre nuestras cabezas.
Come el tiempo
los restos de manzana
entre los dientes.

 


***

 

Pero desde aquí la tierra es otra.
Inabarcable.
Va.
Suenan su acento.
Su densidad.
El rumor, la niebla
se repiten.
La trayectoria no.
Recuerdo.


De hebras llena la pipa
del muerto al volante.
Arde y se consume.
A través de la cáscara
del huevo blanco
el humo pasa roto
la sombra se descalza
las manos son divergentes.
Una pierna más larga.
Pesa más un costado del ojo.
Las cosas se abalanzan.
Pasan lugares donde ya no estamos.
Con la pasta blanca de las palabras
los costados muestran la urgencia
de vaciarse.

 


***

 

Zumbido.
¿Es eco un recuerdo?
Rebota entre líneas.
No es cadencia.
No es blando el recuerdo.
Es tenso y cortante.
No. Tampoco contenedores
        [de recuerdo lo que llega.
Hay movimiento.
Recuerdo cables.
Telegrama.
Aviso.

 

 

 
N 25 Año V
Caracas, sábado
23 de marzo
de 2002
 
 
Los contrastes de João Cabral de Melo Neto

Esa máquina de emocionar

(Felipe Fortuna)
 
 
Creación
Eli Tolaretxipi aparece en medio de su libro
"Amor Muerto-Naturaleza Muerta"

Para escarbar una tierra de palabras

 

Apuntes
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(Efthimia Pandis Pavlakis)
 
 

Reseña
La voz de Joaquín Marta Sosa

Entre una multitud

(Alfredo Pérez Alencart
)

 
 

Reflexión


Intelectuales y política, entre frustración y utopía

(Maurizio Fantoni Minnella)

 
 
 

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