DE MADRID A CARACAS FRENTE A LA REALIDAD ACTUAL DEL ARTE

Nela Ochoa: sin arte, no hay feria

La mirada de Nela Ochoa da cuenta, con agudo sentido crítico, del cambio
en el concepto y manejo de la ferias de arte tradicional. Su participación
en la Feria ARCO de Madrid, con un par de instalaciones resultado
de su investigación sobre genética, la llevan a corroborar la significativa cantidad
de espacio que se cede a manifestaciones "que pueden aportar nuevas ópticas hacia una realidad actual del arte", insiste la artista en entrevista con Thelma Carvallo celebrada días previos a la inauguración de la FIA Caracas,
en la que muestra una instalación sobre el gen del cacao


Foto: Lisbeth Salas-Soto
Nela Ochoa: "hay un estado de no amor, de no orgullo por el país desde hace demasiados años"


En ocasión de la reciente edición (febrero, 2002) de la Feria ARCO de Madrid, Nela Ochoa, artista venezolana participante -además de Patricia Van Dalen, Gisela Romero, Julio Pacheco Rivas, Pancho Quilici y Meyer Vaisman, entre otros- nos cuenta su experiencia personal y pone en el tapete el tema de las ferias de arte, incluyendo la de Caracas, en un momento en el cual la falta de liquidez y de otros estados afectan seriamente al sector cultural en nuestro país. Para Nela Ochoa (Caracas, 1953) la primera impresión en su visita a ARCO fue estar sumergida en el arte, básicamente en el arte contemporáneo. Por otro lado, el hecho de exponer su trabajo y contarnos graciosamente que hubo un chino -un curador japonés- que llegó y se colocó a su lado para hacerse fotos con la obra de las rositas, fascinado, sin enterarse ella de quién era, hasta que una curadora de Puerto Rico le dice: Fumio Nanjo, importantísimo. Es así como entra en contacto con él para proyectos futuros. También la curiosidad de un museo en Washington permitió que se hicieran buenos contactos para vender algunas piezas y la posibilidad de una exposición colectiva. Con galerías de Madrid hubo buenos signos. Su trabajo fue reseñado en un artículo de Fernando Castro Flores en ABC; en fin, Nela opina que además de divertirse, sin recuperar totalmente la inversión, le quedó la satisfacción de marcharse sin quedar en cero.
Thelma Carvallo: ¿Cómo vio la representación del arte contemporáneo? Definitivamente uno ya no sabe qué es, pero supone que son cosas que están en la candela…
Nela Ochoa: Hay que hablar del arte del momento; hay cosas que son reflejo de la realidad inmediata de una manera muy obvia, por ejemplo en ARCO había una burka levantada por una grúa y cada vez que caía se esparrancaba en las telas que tenía por debajo de todos colores haciendo un ruido muy fuerte que te indicaba la violencia. Sonaba durísimo cada vez que caía, era un espectáculo aquello, alzándose desde tres o cuatro metros de altura.

-¿Y de quién era esa burka?
-Yo no sé, tú vas viendo miles de cosas, había trabajos excelentes, como por ejemplo el de la española Pilar Albarracín, que era un Mercedes Benz donde te montabas para vivir la experiencia de andar en un taxi por el desierto. El carro brincaba y tenía un dispositivo abajo, como de aire seguramente, que hacía que eso brincara a un ritmo bailable, circulaba todo el día y cuando te metías en él, gracias a la excelente sonorización del Mercedes, escuchabas una música árabe y comentaristas de radio y todo el carro olía a pachulí de mercado. Luego venían ruidos de frenazos, de que pasas por un mercado, de huecos, de cornetas, ambulancias. Duraba como tres minutos y te bajabas. Yo hice que se montara Sofía Imber, salió toda espelucada ella y María Ramírez Ribes, todos gozamos con la obra de esta mujer que hace excelentes performances.

-¿Y qué piensa del prejuicio sobre el arte no vendible y el vendible dentro de lo que pudiera ser una feria de arte?, ¿cómo ve eso?
-Mira, hay muchas obras excelentes que, sin embargo, de pronto no se venden, porque son obras que la gente no va a colgar en sus casas, obras que son como para museos, para instituciones o efímeras, por ejemplo; entonces ¡bueno! la gente se las vacila. Hoy día, en los países serios, lo que se hace es un buen registro con una foto grande, y eso, de pronto, el museo lo financia, y entonces tienen la foto de la obra, de lo que pasó. Aquí no. Yo por ejemplo, te puedo decir que desde mi perspectiva personal y la que he compartido con muchos artistas que han trabajado en performance y en todas estas artes, es que tú estás realmente haciendo una acción que tienes que hacer, porque crees en eso, porque crees que tienes que decir cosas importantes, porque además no tienes otras cosas que hacer, o no sabes hacer otra cosa y no quieres hacer otra cosa, pero a sabiendas de que eso no lo va a ver nadie, o sea, nadie en el sentido de que pasados diez, quince o veinte años, los que vieron eso no se van acordar o no van a estar vivos y no va a quedar ni siquiera registro.

-Eso pareciera un tremendo error.
-Eso ha sido grave. Yo me acuerdo siempre del registro cuando ya apenas faltan 15 minutos para arrancar la acción, entonces digo: "¡cónchale!, el fotógrafo que dijo fulano que iba a traer…" pero también es una problema de dinero. Lo importante es hacer la obra, pero después cuando te das cuenta de que no quedó nada sino una decena de personas que la vieron, y a veces un artículo en el periódico donde la mencionan, concientizas que eso no suple la obra para nada. Yo me siento un poco como un bufón, un bufón que de pronto dice verdades pero con el espíritu del momento, pero te toca hacerlo, de otra manera no se explica, porque realmente no puedes vivir de aquello, porque son acciones, obras efímeras, obras difíciles, la gran mayoría no son vendibles. Ahora, por otro lado, si vamos a hablar de mercado de arte por las grandes capitales, te das cuenta de que pagaron por el "aire de París" enlatado de Duchamp, entonces sí hay personas que validan ese gesto. Algunos coleccionistas y museos compran eso y en esa medida empiezan también a abrirles las puertas al campo de las ideas dentro de lo que es mercadeable. Empiezan a darle un valor comercial.

-Pero eso también responde quizás a que aquí no se ha creado la conciencia de que ese tipo de arte tiene que ser manejable para verlo, moverlo, y tiene que ser a través de ese dispositivo, porque no puede ser que se pierdan tantas instalaciones, tantas cosas, porque no haya una estructura sólida, una conciencia de los museos y de las galerías y en la gente que mueve ese tipo de obra, sobre este aspecto. Tiene que haber un registro mínimo, porque es lo que se está haciendo ahora y cada día más y cuando uno va a una feria o a una exposición se ve esta forma de trabajo que no me atrevería a llamarlo contemporáneo ni nada, sino, como usted dice, arte del momento; entonces, creo, deberíamos tomar un poquito más de conciencia sobre este tema que pareciera secundario.
-Eso es de ahora y de siempre, nada nuevo, no hay, así como tampoco hay una creencia real en los artistas nacionales, en ese sentido creo que Colombia apoya mucho más a sus artistas, los argentinos ni se diga, el Gobierno los recibe, los apoya y ayuda. Esto aquí lo padezco no solamente yo en exposiciones, sino también otra gente en literatura, en música, hay un estado de no amor, de no orgullo por el país desde hace demasiados años. La otra cosa que ha venido sucediendo es que esos medios de supuesto apoyo se han burocratizado a tal punto que millones de personas viven de eso que se supone se hizo para apoyar al artista, y al final no hay dinero para apoyarlo ni para los catálogos, ni para nada que tenga que ver con el artista, sino para pagar sueldos y salarios de una cantidad de trabajadores culturales que se pudieran resumir a la tercera parte de lo que hay y serían empresas mucho más eficientes.

-Y por lo visto tampoco hay para eso, ni siquiera para esa tercera parte… Bueno, también aquí caemos en un tema álgido, de la gente más extrema o más ortodoxa, que piensa que simplemente participar en una feria es demostrar que su arte es comercial.
-El concepto de la feria de arte tradicional ha cambiado. Ya te conté la cantidad de espacio… o sea, más de la mitad está dedicado a cosas que van más allá de la venta de una obra de arte, que ya proponen curadurías, el conjunto de galerías y de artistas que están exponiendo en ese sector ya tienen una visión curatorial, una visión donde se está buscando y escogiendo con pinzas las personas que pueden aportar nuevas ópticas hacia una realidad actual del arte.

-Lo importante es que el trabajo está allí y se ve.
-Existe Documenta, existe la Bienal de Venecia, la Bienal de París; es decir, grandes salones para mostrar arte, donde las galerías pueden o no participar, pero no es el concepto del stand. Ahora, en España no hay una bienal así, no hay un salón así, entonces ARCO vendría a ser lo que es el salón. Por eso es también tan especial, yo creo que en eso ARCO ha liderizado, porque tiene esa mezcla; y la Feria de Caracas, por ejemplo, empezó con Tecno FIA, luego, Jóvenes con FIA, FIA Urbana -una cosa de instalaciones en los alrededores-, entonces sí hay una búsqueda de vasos comunicantes. Si tú ves algo de Paloma Navares en una galería o algo mío con látex, con radiografías de baleados, con hierros, con tornillos y además hay algo con instalaciones, videos, el espectador tiene puntos de referencia desde esas micro-escalas a esas macro-escalas, desde objetos hasta cosas totalmente complicadas, que se relacionan por esos vasos comunicantes.

En las ferias se instalan también sesiones de conferencias, foros, seminarios…Yo sé que hace diez años, quince años, una feria era una hilera de cuadritos, en un ambiente aberrante. Hoy en día -en vista de que los artistas necesitan vivir y los galeristas también- ya se montan estas ferias con otra estética.

Es la primera vez que voy a participar con una galería, yo estuve en una oportunidad con Tecno FIA y en las habitaciones el año pasado, que eran suites donde se instalaban cosas. Yo puse cortinas de plástico, Marianna Collett hizo un set de baño hecho de vegetales tallados, la gente iba y enseñaba sus carpetas, era algo diferente.


Foto: Nelson Garrido

En la piel de Eva / Nela Ochoa

-¿Qué llevó a ARCO?
-La instalación Desentierro, un gen de rosas: Rosa Carolina, un gen de cáncer de mama: BRCA1, que está hecho con ganchitos de sostén y cintas de nylon, tejido, ese lo compró una coleccionista de República Dominicana; un dibujo pequeño en papel con látex, que lo compró una coleccionista venezolana y el gen de cacao (Theobroma Cacao) que se mostrará en la FIA.

Todas estas piezas son el resultado de la investigación sobre genética que desde 1994 viene desarrollando Nela Ochoa, por una parte; y un trabajo minucioso con radiografías y dispositivos médicos iniciado en 1985, por otra. En los últimos años, se ha centrado en el tema genético al realizar una serie de obras donde existe una correspondencia cromática entre cada aminoácido de una fórmula genética particular. Es así como las letras a, t, c y g, se convierten en códigos estéticos. Sin embargo, y para no ser tan rigurosa en la reproducción de fórmulas, la artista también ha producido obras con fe de erratas. Este es el caso de Rosa Stellata, que fue realizada mientras veía con atención por la TV, una sesión de interpelaciones públicas desde la Asamblea Nacional, a raíz de los sucesos de violencia registrados el 11 de abril de 2002 en Caracas, al encontrarse dos grupos opuestos: uno de apoyo al Gobierno, otro, en oposición. De allí también que Nela Ochoa incluya obras donde utiliza radiografías de heridos de bala, tema recurrente a lo largo de su obra.

Sin arte, no hay feria, recuerdo que dijo la artista en algún momento de esta conversación, una frase aparentemente simple, pero que sigue complicando y haciendo más interesante este vals, entre artistas y mercado.

Thelma Carvallo. Escritora

 
N 36 Año V
Caracas, sábado
8 de junio
de 2002
 
 


De Madrid
a Caracas frente a la realidad actual del arte

Nela Ochoa: sin arte, no hay feria
(Thelma Carvallo)

 
 

Creación
Sophía de Mello Breyner
y Eugenio
de Andrade para saludar
el Día Nacional de Portugal

Tras la palabra no oída
(poemas
)

 

Apuntes

Traducción
y creación
(Alejandro Oliveros)

 
 

Mensaje
al pez
Notas contra-ambientales

Ni nos entendemos
ni nos matamos

(Aquiles Esté
)

 
 

Entrevista
Tomás Eloy Martínez rasga
la tela invisible
de lo real

Tras
la pesadilla
del hombre

(Doménico
Chiappe)

 

 

Reseña
"Sombras sobre el Hudson"
de Isaac Bashevis Singer

Incertidumbres del judío moderno
(Laura Arias
)