ANOTACIONES

Orquesta Juvenil de las Américas

Metáfora de la integración


Foto: Oswer Díaz Mireles
La Orquesta Juvenil de las Américas en concierto en el Teatro Teresa Carreño

Para todos los que hemos soñado con la integración de las Américas a través de la excelencia, la tolerancia, el diálogo y la comprensión mutua sin prejuicios, la vivencia de sentir realizado este sueño a través de la música infunde un halo de esperanza a las posibilidades de convivencia, respeto y porvenir del continente. La Orquesta Juvenil de las Américas lo ha logrado gracias, primordialmente, a dos venezolanos insignes, José Antonio Abreu, quien siempre soñó con este proyecto e Hilda Ochoa-Brillembourg, actual presidente de la orquesta. Ellos, junto a miembros del Conservatorio de Nueva Inglaterra y Debra McKeon fundaron la OJA.

Por más de veinticinco años el desarrollo de orquestas juveniles ha sido la pasión de José Antonio Abreu. En Venezuela este movimiento transformó la vida de niños, jóvenes y familias que descubrieron a través de la música otra manera de relacionarse consigo mismo y con su entorno. Descubrieron, como ha enfatizado Hilda Ochoa-Brillembourg, la importancia de la creatividad para superar obstáculos, de la disciplina y persistencia para cumplir metas, y del entusiasmo para motivarse a sí mismos y a los demás. Desde la más temprana infancia, desde los rincones más recónditos de Venezuela, el enriquecimiento espiritual que proporciona la música unificó los más diversos estratos sociales. El movimiento de las orquestas infantiles y juveniles de Venezuela integró a niños y jóvenes en una movilización sin precedentes, que sirvió de ejemplo a otros países de la región. Posteriormente se pensó: ¿por qué no trasladar ese sueño más allá de las fronteras nacionales?, ¿por qué no pensar en una dimensión continental? Y ahora el reto sería: ¿por qué no lograr esto a nivel global como una manera de promover la paz en el mundo? La labor realizada por Daniel Barenboim va en esa dirección.

La música lo puede lograr. La música transciende la percepción consciente, actúa a nivel del alma y del espíritu, a unos niveles de emoción donde sólo la entrega es posible. Paul Verlaine dijo: la música por encima de todo, y Shakespeare alertó a desconfiar de los insensibles a la música.

La integración a través de la música se materializa en la orquesta. La excelencia de la orquesta depende de que todos y cada uno de sus integrantes ejecuten su función lo mejor posible, tomando en cuenta el sonido del otro y la labor de conjunto que coordina el director. La enseñanza metafórica de la orquesta es sumamente pedagógica a nivel individual y social. En la orquesta, como debería suceder en las Américas o en el mundo en general, no existe un instrumento más importante que otro. Todos son indispensables a la hora de ejecutar una partitura, o a la hora de lograr el bienestar planetario, algunos pueden intervenir apenas tres segundos, otros tienen un peso mayor, pero la ejecución de la orquesta requiere tanto de esos tres segundos como del solista de turno. Es decir, para que el resultado final sea óptimo no debe haber ni arrogancia ni ignorancia. Este es un elemento indispensable no sólo en el seno de una orquesta sino en el logro de la paz mundial y en todo proceso de integración.

Tampoco esto se logra de un día a otro. Cuando cada uno de los países, año tras año, selecciona a los que ese año van a integrar la Orquesta Juvenil de las Américas y se inicia la preparación de los conciertos a través de los ensayos, a pesar de que todos tocan bien y de que todos están juntos, el resultado, al principio, es el de un conjunto de individualidades que interpretan virtuosamente su parte pero sin tomar demasiado en cuenta al otro. Para que la orquesta finalmente llegue a sentirse y escucharse como un todo orquestado se requiere trabajo, mucho talento por parte del director para coordinar sonidos y actitudes -y en este caso, ambos directores, tanto Christopher Wilkins como el venezolano Gustavo Dudamel, lo tienen- y la conciencia, por parte de los músicos, de que lo aprendido y la trayectoria que traen es importante sólo para volver a aprender e iniciar de nuevo el camino. El proceso y la meta es, por tanto, el camino mismo.

María Ramírez Ribes. Ensayista

 
N 12 Año VI
Caracas, sábado
21 de septiembre
de 2002
 
 

Jorge Eduardo Benavides
frente al futuro
de América

"Creo que hay esperanza"
(Doménico Chiappe)

 
 

ANOTACIONES
Orquesta Juvenil de las Américas

Metáfora
de la integración

(María Ramírez Ribes)

 
APUNTES
Diez años
del Grupo Editorial Eclepsidra


Libros reales
(Thelma Carvallo)
 
 

CRONICA
Ecos y memoria del pasado resuenan
en Venezia


La campana
(Marina Gasparini)